miércoles, 28 de diciembre de 2005

prométemelo


prometeme que no lo vas a volver a hacer, que no vas a volver a llamarle, ni a él ni a ningún otro, prometeme que no vas a permitir que te hagan daño, que no vas a dejar a nadie lanzar dados sobre tu corazón.

¿no vas a aprender nunca? muchas veces te he repetido la lección y nunca consigues recordarla. dejales entrar en tu casa, dejales entrar en tu cama, dejales entrar en tu cuerpo, pero jamás les dejes entrar en tu cabeza y mucho menos en tu corazón.

son todos igual de cobardes; se atreven contigo y con un par de copas y con un par de veces, pero no van más allá. quieren pasar la noche contigo, pero nunca se quedan a desayunar.

¿por qué vas a preocuparte por ellos si ellos no se preocupan por ti? no te ha servido de nada la angustia de pensar que él podría ser uno de los muertos, ¿verdad?

pensabas que después de varios meses desde la última llamada sin respuesta te preocuparía menos su existencia, los desprecios no sobrepasan el vacío y sigues extrañando su voz, al menos, al otro lado del telefono.

no te enamores, no los quieras, ni siquiera les tengas cariño, no te van a corresponder, se van a marchar para no volver jamás. no creas nunca que alguno es el definitivo, el principe azul que llevas toda la vida esperando, sólo conseguirás engañarte, volver a ilusionarte para descubrir que no es cierto, que lo azul sólo es maquillaje que se va con el agua, que las palabras bonitas esconden garras afiladas, que esperan a que aparezca tu corazón para hacerlo pedazos de nuevo.

no merece la pena el tiempo que pasas recomponiendolo despues y, al final, siempre falta alguna pieza, cada vez tiene más grietas, más remiendos.

no vuelvas a enamorarte nunca, no dejes que vuelvan a hacerte daño...

lunes, 26 de diciembre de 2005

adios...


no fue necesario abrir los ojos para saber que algo no iba bien, no sentía tu calor en mi espalda ni escuché tu respiración, y siempre me abrazabas al dormir, siempre, y siempre me besabas al despertar, siempre.

no fue necesario abrir los ojos para sentir tu ausencia en la cama, el hueco que habías dejado llenaba todo el espacio disponible en el cuarto, nada más que tu ausencia me rodeaba, por eso no fue necesario abrir los ojos para saber que no estabas.

no quería volver a abrir los ojos, no quería ver lo que me rodeaba, lo que no me rodeaba. no quería abri los ojos y darme cuenta que mi vida no tenía sentido, que mi vida se había desmoronado, que mi vida no se parecía en nada a ella misma ayer...

la última puerta de mi esperanza se acababa de cerrar...

fui fuerte y abrí los ojos, reprochandote aún que me hubieras abandonado sin tan siquiera haberme dejado una nota, sin tan siquiera haber preparado una maleta, ¿tan poco te importaba nuestra vida en común que epezabas de cero?

fui fuerte y abrí los ojos, aún sin ver por las lágrimas que me cegaban, me incorporé en la caa y miré a mi alrededor.

no estaba preparada para ver lo que vi a mi alrededor... seguías allí, cierto, pero me habías abandonado, cierto.

la muerte fue más rápida que yo... aunque yo te quise más que ella...

jueves, 22 de diciembre de 2005

venganza


llegaré a entender por qué hiciste aquello conmigo. jugar con mi corazón como si fuera una pareja de dados lanzados al aire y comprobar después la jugada.

necesitabas venganza, la desolación en que te dejó, repetirla una y cien veces en crédulas que no puesieran en duda tus palabras. tuvo efecto en mi, si, creí todas las mentiras y te ofrecí más de lo que me estaba permitido darte.

pero debes saber algo. el dolor infringido a los demás de forma voluntaria, volverá a ti una y otra vez hasta hacerte desear no estar vivo

martes, 20 de diciembre de 2005

tiempo perdido


no esperes que agradezca el tiempo que pasé contigo. solamente atesoré malos momentos, recuerdos tristes, pedazos de corazón que iba dejando por el camino. ahora volveré para recogerlos. caminando sobre mis propios pasos, guardando en la memoria, como si fueran polaroids desordenadas en una caja, todos los tropiezos para no cometer de nuevo los mismos errores cuando empiece una nueva vida sin ti.

vuelvo al principio, asi que todo el tiempo que pasaste a mi lado se convierte en un momento en tiepo perdido. buscar un sitio donde esconderlo será, desde hoy, el objetivo de cada uno de mis dias

domingo, 18 de diciembre de 2005

¿...

¿en que parte de la ciudad te encuentras ahora? sólo quiero que me abraces, que me acaricies la cara y me beses los hombros. por un momento quise retenerte a mi lado y que me hicieras el amor para siempre. joder, creo que esperaba demasiado de ti, de hecho, creo que sigo esperando demasiado...

domingo, 20 de noviembre de 2005

despedida

cierra los ojos, no quiero ver el frio que desprende el hielo de tu azul al morir. las lágrmas de sangre que surcan tus mejillas se mezclan con el sudor de la última vez que hicimos el amor. no creas que voy a olvidarte, tu cuerpo desnudo sobre mis sábanas blancas, la sorpresa que refleja tu cara, no esperabas morir a mis manos. ¿pensabas que te quería? no estabas en lo cierto. quizá fue asi al principio, pero tu mismo hiciste desaparecer lo que sentía por ti, fuera lo que fuese. sólo quedó el desprecio. me habías robado el corazón y era el momento de recuperarlo...

jueves, 17 de noviembre de 2005

el gris de la vida

me detengo un momento para recobrarme de la conmoción que experimenta uno cuando el gris habitual del mundo se desgarra y el color de la vida salta y salpica en colores y poemas.

(Henry Miller, "Tropico de Cancer")

se ha ido

cuando comprendo que se ha ido, que quizá se haya ido para siempre, un gran vacío se abre y siento que voy cayendo, cayendo, cayendo en un espacio profundo y negro. y eso es peor que las lágrimas, más profundo que el remordimiento o el dolor o la pena; es el abismo al que fue arrojado satán. no hay modo de volver a trepar, ni un rayo de luz ni el sonido de la voz humana ni el humano contacto de una mano.

(Henry Miller, "Tropico de Cancer")

lunes, 7 de noviembre de 2005

aparición de morrigan



Luego, vino la madre de todos los demonios,
el cuervo negro, el alma de la guerra.
Vino la Morrigan.
Bajó volando de una nube negra.
Se posó en una piedra enhiesta de Tara.
Cantóle al Toro Negro así:

Inquieto estás, Negro, sientes que se agrupan para la matanza, alto grazna el cuervo sabio avisando que el enemigo invade ya los campos, viene ya a llevarse el ganado, ricas llanuras de cabezas, espigas que se ondulan suaves y asoman el cuello, verdes tallos de hierbas entre brotes bermejos, ya la guerra en su furia reduce las huestes a polvo, ganado que muge, cuervo cruel del pánico vuela entre cadáveres de hombres, oh, Negro, aflicción y alarido y aullido y guerra y bramido y graznido incesantes, vuela sobre Cuailgne un cuervo negro, muertos los hijos, muertos los padres,muertos los parientes, muertos y muertos y muertos y más muertos y muerte muerte y muerte.