cuando comprendo que se ha ido, que quizá se haya ido para siempre, un gran vacío se abre y siento que voy cayendo, cayendo, cayendo en un espacio profundo y negro. y eso es peor que las lágrimas, más profundo que el remordimiento o el dolor o la pena; es el abismo al que fue arrojado satán. no hay modo de volver a trepar, ni un rayo de luz ni el sonido de la voz humana ni el humano contacto de una mano.
(Henry Miller, "Tropico de Cancer")
No hay comentarios:
Publicar un comentario